Bienvenidos a Educándonos para la vida

La vida es como la roca, somos los escultores que tratamos de darle forma, la dureza son los problemas, el cincel y el martillo son la capacidad y la actitud para la solución. La aspereza es el malestar, el desánimo, la lima es el talento el deseo de superación. Los hoyos, las grietas, son los retos, los desafíos; la macilla nuestro objetivo, nuestras estrategias. La escultura final, nuestra satisfacción, los pinceles nuestros talentos, la perfección nuestra inteligencia.

sábado, 16 de abril de 2011

UN QUIMICO ENAMORADO

          
     Como amalgama estás unida a mí, como el calor al sol,
      como protón a su núcleo, que ni el tiempo,
      ni la distancia podrá romper

      He pedido a Dios que me dé un átomo
      de valor o quizás; una descarga de energía,
      para borrarte de mi mente, de mi corazón.

      Pero; allí está el tiempo, fuerte como una fusión,
      recio como un serrucho que va cortando; mi modelo,
      mi modo, mis esperanzas mis deseos de vivir a tu lado.

      Como olvidarte si estas en cada capa de mi piel,
      impregnada como un tatuaje, que ha logrado cambiar mis
      pensamientos, mi nivel de vida…la materia de la cual estoy hecho.

      He tratado de buscar la fórmula, una sustancia,
      un elixir; para que nuestro amor perdure,
      pero tu desprecio ha roto el orden, la configuración de mi vivir.

      Ahora, periódica es nuestra pasión, con cortos
      o largos momentos de amor, aunque
      he buscado un orden, una distribución
      y hacerlos que sean…eternos.

      Nuestras vidas han sido una función, quizás
      con buenas actuaciones, quizás con desventuras,
      pero han ido creciendo, poco a poco como la espuma de una reacción,
      como el gélido amor de tu corazón.

      Te quiero olvidar, pero no he podido,
      porque nuestro amor es más puro que el agua
      de un manantial; pero más inconstante que un fotón, en el universo de nuestra pasión.

      Quiero borrar todo de mi mente, de mi corazón,
      pero la química de nuestro amor ha logrado  unirnos, para siempre, aunque;
      ahora estés entre cuatro maderos y una cruz acompañe tu lecho eterno.